22 de octubre de 2008

Domingo Rondon (Lilaco) - Continuación

Como decía en mi capitulo anterior, el remoquete de 'riocarilocos' que desde hace muchos años nos impusieron los carupaneros, quizás con el deseo interno de que le replicáramos llamándalos 'carupatos', tiene alguna justificación en las actitudes anormales que asumimos en ciertos casos. Ya dije que una de las causas de esa situación, era la unión de parejas con parentescos cercanos, pero otros motivos deben haber privado para que eso sucediera. En efecto, no es normal que un hombre que trabajaba como ayudante de albañil, decidiera simular su muerte para saber si sus familiares lo querían, o el de un individuo que asuma la costumbre de que a cualquier hora, se lanzara desde la orilla de la playa a emprender un viaje solitario, a nado, hasta llegar a la playa de El Morro y al arribar a su destino, descansar un cuarto de hora y volverse a lanzar al mar para el retorno a Río Caribe, luchando contra la corriente y el viento, o la actitud del mismo personaje, que llegó al pueblo al jubilarse de su trabajo en una empresa de transporte y habiendo traído un stock de trajes y otras indumentarias finas y como quiera que no había actos festivos para lucirlos, se vestía de regia gala con traje, chaleco, sombrero de fieltro y zapatos finos para, ir a la playa a comprar pescado y en la tarde volvía a vestirse con otro traje, para ir a comprar pan o el caso emblemático de un señor muy serio, dueño de barbería, que cualquier día amanecía vestido con un largo sayo y salía a la calle emitiendo alaridos lastimeros, llamando a su hijo muerto, imitando así a la Sayona o la Chirigua y al otro día volvía a ser normal. Así como esos se sucedían decenas de casos. Pero había otro grupo de locos o alucinados, que convivían pacíficamente en la comunidad y daban frecuentemente signos de inteligencia superior, lo cual hizo que profesionales muy distinguidos opinaran, que la causa de que los riocariberos perdieran la chaveta, era su exceso de inteligencia, que en un determinado momento sobrepasa los índices normales. A estos últimos pertenecía Domingo, o sea Licaco, un orate pacífico, que era solicitado como vendedor de pan, obrero pico y pala, limpiador de cunetas, recogedor de desperdicios y otros menesteres. Sus frases ingeniosas, actos graciosos y dichos populares, tenían repercusión en todo el pueblo y no obstante el tiempo transcurrido, aún se recuerdan con cariño. Su apetito era prodigioso, comía de todo y en las horas que le ofrecieran comida, tenía mucha fuerza para cargar y transportar cosas pesadas. conocía a las personas y sabía su domicilio. No era grosero y solo se rebelaba contra los muchachos que le echaban bromas y contra cualquiera que se metiera con sus familiares, especialmente contra su tía/madre Gerónima Rondón. Provenía de una familia honorable y muy querida del pueblo. Además de Gerónima que fué quien lo crió, era hermano de Pitón y primo de Angel Belén e Higinio Rondon, Todos muy apreciados en la comunidad. Lástima que murió relatinamente jóven, al tomar la manía de comer sal marina en granos, que le efectó los riñones. CONTINUARÁ EN EL PROXIMO CAPITULO.

20 de octubre de 2008

Domingo Rondon (Lilaco)

La fama de locos que nos han endilgado desde hace muchos años a los riocariberos, no está lejos de la realidad, ya que todos tenemos algo de desquiciados, aunque parecemos muy normales en nuestro desempeño diario. En un principio, los locos o los medio locos surgían de esas familias con parentesco muy cercano, que al contraer matrimonio y de acuerdo a los postulados de la Ley de Mendel, producían hijos con insuficiencia mental de diferentes grados. Era muy frecuente entre las familias encopetadas del pueblo, descendientes de corsos y europeos en general y esas familias solían tener ' el loco o la loca de la casa' que permanecían enclaustrados en el cuarto trasero de la casa y no eran vistos en la calle salvo que se escaparan del encierro. Había otros que no eran locos del todo, ya que estaban en capacidad de trabajar en algo y finalmente había otro grupo que sufría la acción de la luna o de los cambios de clima, convirtiéndose repentinamente en locos furiosos y agresivos, que debían ser encerrados en cuartos cerrados durante el tiempo que durara la crisis. Paulatinamente iban cambiando y se convertían en personas normales. Son numerosos los cuentos y anécdotas sobre hechos reales ocurridos. Uno de los que recuerdo es el de dos personajes muy queridos del pueblo. Uno era un albañil de muy reconocida aptitud, pero que esporádicamente perdía la chaveta y había que someterlo a la terapia antes citada. Otro era un afamado tipógrafo, que también se volvía loco por corto tiempo y aparte de su encerramiento, había que frenarlo en su manía de comer 'añil' o Azulillo, lo que le teñía la boca de un azul índigo. Poco a poco iba mejorando hasta que se normalizaba del todo y empezaba a dar pequeños paseos por la ciudad. En uno de esos paseos Miguel Gil, el tipógrafo, se topó con el albañil y se produjo el siguiente diálogo: !Tu Miguel Verde, yo Miguel Gil! ! Tu comes mierda y yo como añil!. (CONTINUARA EN PROXIMO CAPITULO)

18 de octubre de 2008

Domingo Figueroa Verde

Mingomón, como le decían cariñosamente sus familiares y amigos más cercanos, fue un riocaribero insigne, de esos que nacen pocas veces. Desde muy joven sintió predilección por la música, tanto la clásica como la popular. Con los pocos maestros que consiguió en el pueblo, estudió hasta agotar su repertorio. Perseveró en su empeño y logró destacarse como un prominente maestro de la música en el pueblo. Fue un virtuoso de la trompeta y el cornetín, sin desconocer a los demás instrumentos. Por años fue el Director de la Banda Municipal y Director además de la Escuela de Música del Distrito, donde acudían muchos jóvenes, ansiosos de obtener conocimientos de tal arte. Semanalmente se oían en la sala de su casa, los compases de corcheas y semicorcheas de los noveles músicos que bajo su dirección aprendían el difícil manejo de instrumentos, del arpegio y la armonía. Duró muchos años con esa responsabilidad, recibiendo un escaso estipendio, pero satisfecho de encaminar a los jóvenes de la localidad. Con su Banda era ficha obligada en procesiones,retretas. actos solemnes y hasta en los entierros de cruz alta de personas notables. Coetáneamente con las actividades musicales, cumplía obligaciones como funcionario público en los Organismos Municipales, con la probada eficiencia y honradez que caracterizó su vida. Desde el punto de vista familiar, formó una familia digna y honorable, habiendo contraído matrimonio, en una primera etapa, con una bella dama de apellido González, con la cual procreó dos hijos: José Tomás y Rafael José, ambos inteligentes, creativos y estudiosos. Al enviudar, contrajo segundas nupcias, años después, con Chochón Salazar, con quien tuvo un tercer hijo de nombre Raúl, que aparte de sus méritos de madre y esposa, preparaba el mejor talcarí de chivo que me he comido en mi vida. Los tres fueron sobresalientes y en cualquier momento escribiré algo, por separado, de sus vidas y sus logros. En otro aspecto, Mingomón toda su vida fue masón, habiendo alcanzado los más altos grados, respeto y consideración hacia su persona. Cuando decidió venirse a Caracas con su familia, logró colocarse en un cargo administrativo de la principal Empresa de Transporte de la Ciudad, donde trabajó muchos años, hasta su retiro. Murió hace varios años en Caracas y aprovecho la oportunidad de rendirle los honores que se merece, como personaje importante de mi querido pueblo de Río Caribe.

16 de octubre de 2008

Pedro Aliendres

Pedro fue un personaje que nació para hacernos disfrutar las delicias de sus helados, que fueron los mejores de Venezuela y quizás del Mundo. Habitaba completamente solo en su casa de la Calle Rivero, desde donde podía ver las esporádicas inundaciones del Río Nivaldo, que se desplazaba fuerte y vigoroso por la fachada lateral de su residencia, arrastrado consigo, restos de sementeras, ranchos y casas de Las Charas y la Llanada, aves, cochinos y hasta burros y mulas que iban a parar a su desembocadura, en la Boca del Río. Siempre tenía a su servicio 4 ó 5 ayudantes que colaboraban con él en la distribución de sus productos. Era un individuo atildado en el vestir, honrado y trabajador. Generalmente, lucía una blusa o liquiliqui, sombrero de fieltro y alpargatas negras siempre limpias. Vivía como un lobo solitario en su casa de la Calle Rivero y por las noches preparaba la mercancía que sacaría a la venta al día siguiente. Su principal elemento de trabajo era una carreta especial cerrada, con dos puertas laterales que abrían hacia arriba. Su horario de trabajo estaba dividido en dos partes: en la mañana ocupaba su tiempo para cargar junto con sus ayudantes, entre quienes recuerdo a Paulino y Benito Bosque, que aún viven, a los moldes de hielo que compraba en la factoría de Tuto Luciani, la cerveza blanca, botellas de Malta y Porter que estaban heladas con los pedazos de hielo que le sobraban en la noche y cerca de las 10.00 AM salía a hacer su ruta para atender la clientela, ya conocida y habitual. Como tenía una voz estentórea y potente, ordenaba a sus ayudantes que se detuvieran en algunos lugares previamente convenidos y gritaba fuerte y claro: !HIELO, HIELO, CERVEZA, MALTA. PORTER, golpeando con le palma de un machete sobre la madera de las puertas. Sus ayudantes repartían los productos, inclusive los trozos de hielo que cortaba con el machete. Seguía por la Calle Rivero y prolongaba su camino por la Avenida Bermúdez, hasta llegar al puerto, donde el producto de venta debía haberse agotado. Regresaba por la misma vía y pasaba cobrandole a los clientes habituales, el monto de sus ventas. Regresaba a su casa, donde almorzaba y luego hacía su siesta.
En las horas de la tarde preparaba sus sabrosos helados en unas sorbeteras rodeadas de hielo y sal marina, ocupándose los ayudantes de hacer girar las manillas para mantener el helado en su temperatura y combinación adecuadas. Comerse una barquilla de Pedro Aliendres era una delicia, sabrosas y con un gusto exquisito, aparte que en su elaboración solo se utilizaban frutas frescas, siendo las variedades de: mantecado, jobito de río, coco, guanabana o catuche, guayaba, níspero y mandarina las mas solicitados, siendo requeridos por una clientela numerosa, de jóvenes, mujeres y niños, sin olvidar los mayores, y fueron la causa de que aún transcurridos los años de su muerte, añoramos esos deliciosos helados, de los cuales no hubo nadie que mantuviera sus fórmulas.Hoy día se me hace agua la boca, recordando sus sabores y lamentando que cuando existían esos helados, no contábamos con suficiente dinero para comprarlos.

15 de octubre de 2008

MUJERES BELLAS DE RIO CARIBE PARA 1.945 (II)

Como quiera que en el Capitulo anterior, cité un pequeño grupo de las mujeres bellas del pueblo para mi época y ante el temor de que cualquiera me reclame la omisión del nombre de alguna, vamos a agregar otras de ellas, que se han venido a mi memoria:
1) Adalgisa Marín, 2) Teresita Velásquez, 3) Rina Pazos, 4) Elinor Urgelles, 5) Aracelis Aguirre, 6) Teresa Lugo, 7) Pepa Fuentes, 8) Pastorita Acosta, 9) Meche Marcano, 10) Chepina Guerra, 11) Aurora Moya, 12) Enriqueta Hernández, 13) Carmen Teresa Véliz, 14) Amanda Velásquez, 15) y (16) Hermanas Tenorio, 17) Felicidad Riquezes, 18) Diana Martínez, 19) Janet González, 20) Hortensia Sánchez Marcano, 21) Chalía Ghersy, 22) Esther González, 23) Dianora González, 24) Zoraida Díaz, 25) Gloria Figueroa Espinoza, 26) Norys Rondón, 27) Luisa Socorro Rodriguez, 28) Luisa Pepa Tomé, 29) Faña Bello, 30) y 31) Bellada y Clarisa Rojas, 32) Mélida Salazar, 33) Delfina Cazorla, 34) Celedonia Vásquez, 35) Juana Morillo, 36) Chelena Navarro. Mi memoria es infiel y no puedo recordar el numeroso grupo de mujeres hermosas que había dado ese pueblo para los años de mi infancia y si logro recordar a otras, como sea, las agregaré

Las más bellas mujeres de Río Caribe para 1.945

En general, las mujeres orientales se caracterizan por su gran belleza, su simpatía e inteligencia. Por supuesto, destacan en ese ramillete de muchachas bonitas, a las nativas de Río Caribe. Las hijas de los emigrantes europeas, con su sangre latina del Mar Mediterráneo, más el sol del trópico, dio un producto de una belleza singular, que unidas a sus modales y educación, las hacía sumamente atractivas para el matrimonio. Para la época de mi infancia, se hacía referencia de la hermosura de las Franceschi, las Luciani, las Ghersy, las Grisanti, las Pavan, las Loero, las Figallo, las Hernández, las Arismendi, las Pietri, las Rauseo, las Valdivieso, las Calvani y otras representantes de esas descendientes de emigrantes que ya habían logrado casarse y abandonar el pueblo.
Para el año 1.945 ya no estaban las hijas de los emigrantes, pero ese crisol de razas formado por los margariteños,los indios, negros y nativos, dio origen a una mujer radiante, tropical, inteligente, elegante y hogareña. Por las calles del pueblo se paseaban los aspirantes a maridos, para admirar las hermosas paisanas, que se mecían en sus mecedores a las puertas de sus casas, o se asomaban a las ventanas, con donaire y luminosidad. Había mujeres bonitas en cantidad, tantas que es muy difícil determinar quienes podrían formar parte de una lista de las treinta muchachas mas bonitas. Sin embargo y de memoria vamos a citar a las integrantes de esa lista, en base a su belleza y hermosura:
1) María Elena Pérez, 2) Norys Hernández, Irmita Hernández, 4) Josefina Prieto, 5) Edilia López, 6) Hortensia Lairet, 7) Muñeca Oliveros, 8) Ederlinda Lairet, 9) Elenita Ramirez, 10) Dora Brito, 11) Carmencita Corsi, 12) Rosita Gómez Goitía, 13) Alicia Lares, 14) Evelina Salazar, 15) Muralina Sánchez, 16) Dorita Luciani, 17) Ligia Salazar, 18) Mery Fuentes, 19) Chevira Fernández, 20) Rosa Fé Olivier, 21) Josefina Luciani Pino, 22) Adalgisa Cedeño, 23) Mercedita Meneses, 24) Luisita Verde, 25) América Marín, 26) Luisa Elvira Bello, 27) Josefina Saavedra, 28) Lucrecia Luciani, 29) Josefina Rivas y 30) Carmen Serrano..
Hay que reconocer que están quedando fuera un numeroso grupo de muchachas bellas, que por sus dotes merecen estar en esta lista, pero para compensar, vamos a citar, de memoria, algunas otras: 1) Carmen Luisa Hernández, 2) Luisita Valencia, 3 y 4 ) Carmen Margarita y Negra Gil, 6) Luisita Cabello, 7) Petra Daría Fuentes, 8) Amanda Guevara, 9) Juanita Marval, 10) Hilda Marín, 11) Lida Pazos, 12) Belén Guerra, 13) Clara Aurora Bastardo, 14) Mercedes Zapata, 15) Carmen Luisa Vidal, 16) Lita Cabrera. 17) Orfelina Bastardo, 18) Teresita Espinoza, 19) Elsa Ruiz, 20) Carmen Teresa Urgelles, 21) Chena Silva, 22) Dorys Luciani Pino, 23) Ligia Oliveros, 24) Finon Oliveros, 25) Lesbia Tineo, 26 y 27) Hermanas Valencia, 28) Dorita Salazar, 29) 
Maritza Salazar, 30) Fortuna González, 31) Rita América Oliveros y 100 muchachas más, por lo menos
Todo este ramillete de flores tiene según los entendidos, como máximos representantes, sin tener en cuenta el tiempo, a las siguientes mujeres: l) Nenón Franceschi, 2) Irmita Hernández y 3) María Luisita Franceschi.