31 de diciembre de 2008

El Béisbol en Río Caribe - Se crean seis equipos de Béisbol

Ya la llama estaba prendida y todos los muchachos jugaban pelota hasta en la calle con bolas de papel arrugado. Los empleados de la Oficina de la Buba siguieron practicando todas las tardes en el Estadium de Sabaneta y hasta le pagaban a un muchacho para que limpiara en campo de piedras y poco a poco fuera quitando los “troncones” que habían quedado al quitar las matas, Los fines de semana, especialmente, los domingos en la mañana, se jugaban partidas con equipos formados al azar en el propio campo. Iban en aumento los muchachos que tenían verdaderos guantes de béisbol que alternativamente se prestaban al contendor en cada iining. Surgieron los grupos y sectores que querían formar equipos organizados, pero la delantera se la llevó el equipo de los Empleados de la Oficina de la Buba, que seguían practicando y semanalmente se reunían para darle consistencia al Club. Se constituyó al fín y por insistencia del Dr Abreu consiguieron la donación de los uniformes e implementos. Ya vinieron los uniformes con el nombre de “BUCHIPLUMAS B.B.C.”, con los números a la espalda. Este Club lo conformaban, además de Abreu y Sucre, otros dos empleados de la Oficina y un grupo de muchachos entusiastas que se unieron al conjunto. Después se le agregaron los hermanos Angito y Licho Bejarano, con alguna experiencia en el juego. Su meta era vencer a Carúpano, eterno rival, que estaba mucho más adelantado y de hecho tenía un super equipo juvenisl llamado “Las Estrellas de Cuba”, con triunfos acumulados contra clubes de Margarita, Cumaná y Maturín. En ese equipo militaba “Camaleón García “, el Mocho García, Lalo Pazos y otros más. Abreu contrató a tres jugadores de Carúpano para que entrenaran los fines de semana a sus novatos. Esos jugadores fueron: el célebre “Chulinga”, pitcher e infilder. “Cocoyé” Cedeño y nuestro paisano Peruchito Millán.
Esa iniciativa organizativa tuvo su repercusión y casi de inmediato, la Cooperativa Pesquera, encabezada por su Presidente, Andrés Alfonzo, empezaron a reclutar peloteros, viejos y jóvenes, para formar el Club “ MARINOS B:B C” y se inscribieron decenas de muchachos del Sector del Puerto y el Barrio El Poblado. Entre sus miembros recuerdo: a los hermanos Fuentes, llamados Juan María, “La Polla”, “Toto” y Sixto, Raúl Marín, un buen pitcher que comparaban con Julio Bracho porque dominaba a los bateadores con una bolita floja, pero enrevesada, Miguel Mañú y su hermano Arturo “Cachimbo” Navarro, Oscar Romero, Pachico Saldivia, un pitcher pequeño, pero curvero, el Negro Otilio, Catcher y jonronero, Juan Pancho el blanco y Juan Pancho el negro, Andrés Veliz, Chequelito y Eloy Guerra, Carlos el negro, Ramón Pérez, Dieguito el de Joaquina y otros. Rápidamente empezaron a cotizar para comprar los uniformes, los implementos, las pelotas y los bates. Igualmente, escogieron un terreno baldío, ubicado en la parte alta de la Playa de Tomás Guerra, que es amplio y llano y de una vez comenzaron a limpiarlo para tener su propio Estadium. 

30 de diciembre de 2008

El Béisbol en Río Caribe - Empieza el Furor por el Béisbol

Venezuela concurrió por primera vez a un Campeonato Mundial de Beisbol Amateur en el año 1.940, con un equipo improvisado y sin la consistencia necesaria. Esta se efectuó en La Habana, Cuba y no obstante las circunstancias, quedamos en cuarto lugar, detrás de Cuba, Santo Domingo y Panamá. Para el año siguiente, Venezuela se preparó concienzudamente y escogió una selección numerosa, integrada por jugadores de todo el País y luego de su concentración y de realizar prácticas intensas, se organizó un equipo bastante bueno, por lo menos, mejor que el del año anterior y con gran mística y nacionalismo, a sabiendas que en ese certamen estaría presente la flor y nata del béisbol del Caribe y que Cuba era un Conjunto de luminarias acostumbrados a ganar, con un pitcheo extraordinario. Se llevaron como Manager y Catcher, al Pollo Malpica y como representante y delegado al periodista deportivo Abelardo Raidi. Todos los juegos eran batallas duras y nuestro equipo fue logrando triunfos que conllevaron a un juego decisivo contra Cuba, que lucía super blindado Cuba presentó para ese juego a su pitcher estrella Conrado Marrero, mientras que nosotros presentamos a un lanzador joven e inteligente, de nombre Daniel Canónico. Nuestro delegado, el periodista Abelardo Raidi, mediante una habilidad notable, había logrado que el juego se pospusiera por un día, para tener un descanso de la lucha que había protagonizado con el equipo dominicano para lograr la clasificación.
Aquello fue un juego de rompe y rasga, en el cual el equipo venezolano logró vencer a Cuba, contra todos los pronósticos.y se tituló Campeón Mundial de Beisbol Amateur. Esa victoria causó en Venezuela una alegría indescriptible, tanto para el Gobierno como para toda la población . Se celebró rumbosamente en cada ciudad y en cada pueblo y se aprestaron a recibir a nuestros valientes héroes que regresaban, a los pocos días, en un buque de la Armada, que fue enviado por las máximas autoridades. El recibimiento fue apoteósico. Multitudes bajaron a La Guaira para recibir a nuestros atletas, que se hicieron los más populares y los más queridos del pueblo venezolano y sus nombres eran voceados por toda la juventud y la niñez. 
Amainada la euforia inicial, hubo una Empresa que quiso capitalizar el entusiasmo del pueblo y constituyó un nuevo equipo de béisbol integrado por casi todos los jugadores campeones y lo bautizaron “Cervecería Caracas” con sede en el Stadium San Agustín, que tenía como lema y característica invariable, su calidad de equipo de “puros criollos”, que se convirtió en el preferido de las “mujeres bellas” y cada vez que jugaba, abarrotaba las tribunas y los bleachers, agotando las entradas y no era raro ver en los cerros vecinos y en los edificios cercanos, centenares de “ fanáticos “ que lograban ver los juegos sin pagar entradas. Se creó la Liga de Beisbol Prefesional, que organizó un Campeonato con participación de los Equipos: Vargas, Magallanes, Pampero, Valencia y Venezuela.. Todos se armaban con jugadores conocidos y se reforzaban con “importados”, que eran norteamericanos, cubanos y dominicanos.
Todas la ciudades y pueblos se entusiasmaron con el deporte, organizaron equipos de jóvenes y hasta infantiles, algunas empresas aportaban recursos para comprar implementos y para acondicionar campos.
. Río Caribe no fue ajeno a ese entusiasmo y aumentó en forma considerable el número de participantes grandes y chicos.. En Carúpano se agotaron las existencias de guantes, pelotas, caretas, bates, chingalas y gorras. La Empresa “Cervecería Caracas” se convirtió en financista del Equipo y comercialmente aumentó la demanda de sus productos y con el fín de incrementar sus ventas y dar a conocer el deporte, organizó una gira del equipo por todo el País y hacer juegos de exhibición en pueblos y ciudades.. Para Oriente se escogieron las ciudades de Barcelona, Porlamar, Cumaná, Carúpano y Río Caribe. Se esperaba con ansia el arribo de ese equipo, integrado por jugadores míticos, que por primera vez daban la oportunidad de verlos en acción. El manager de ese equipo era : “el chivo Capote” y los jugadores eran; “el mono Zuloaga”, Antonio Briñez, Jesé Antonio Casanova, Luis Oliveros, José Pérez Colmenares, “Dumbo” Fernández, Rafael Olivares. Guillermo Vento, Enrique Fonseca, Luis Romero Petit y Héctor Benítez Redondo. Aunque eran exhibiciones, las victorias del Cervecería Caracas eran apabullantes. Los caraqueños tenían que jugar a media máquina, para no agotar las pelotas. En Río Caribe, donde no había estadio. parapetearon el “peladero” de Sabaneta y todo el pueblo se volcó a ver el juego de béisbol, con los lanzamientos del “Mono” Zuloaga, los tiros a las bases de Enrique Fonseca, las atrapadas de Romero Petit en Tercera Base y en general, las maravillas que hacían los jugadores.
Naturalmente, el béisbol ocupaba todas las conversaciones y las acciones. Todos eran jugadores en potencia.
En los Estados: Sucre, Nueva Esparta, Anzoátegui, Monagas y el Territorio Delta Amacuro, se presentaba como endemia la enfermedad de la “buba”, que afectaba enormemente a la población y ello obligó al Gobierno Nacional a efectuar una campaña antibubónica en todo el País. Para toda la zona de Cumaná, Carúpano, El Pilar, Río Caribe, Tucupita y la Costa de Paria, se abrió una Oficina Coordinadora, dirigida por el Médico Especialista Carlos Abreu y lo técnicos: Alfredo Sucre, Rafael Perdomo y Simón Sardi quienes tenían a su cargo el tratamiento de las enfermedades y la aplicación de vacunas. El Dr. Abreu era un fanático del beisbol y aunque no fildeaba, ni bateaba y era malo en todas las posiciones, se dedicaba todos los días a prácticar junto con sus empleados y otros entusiastas al juego de béisbol y su actividad tuvo mucho que ver para la creación de un equipo de béisbol que bautizaron con el nombre de “Buchiplumas”, que fue la matriz para organizar otros equipos y participar en un Campeonato Distrital, del cual saldría el Campeón Estadal, que competiría con otros Estados 

28 de diciembre de 2008

Personajes Importantes de Río Caribe - Familia Luciani sin Plata

Estuve a punta de identificarlos como los Luciani pobres, pero es que ellos no eran pobres, ya que tenían haciendas, una tremenda casa haciendo esquina con la Plaza Bolívar, buena reputación y aprecio. No conocí a los dueños de casa, porque el señor estaba siempre en su Hacienda y la esposa, atendiendo su hogar. Recuerdo que el matrimonio tuvo 4 hijos. El primero creo que se llama Francisco, era para entonces un larguirucho parlanchín con anteojos, que muy joven se fue de Río Caribe para Maracay o Valencia y allí formó su familia. El segundo fue hembra,de nombre Josefina, muy célebre, ya que fundó la Tropa de Girls Scout y siempre estaba en los actos sociales. Era una gordita pequeña y de lentes al aire, muy bonita y con gestos hombrunos, pero un dechado de simpatía y cordialidad. El Tercero fue Chuchú, también medio gordito y que después de estudiar se fue a trabajar a una de las Islas Menores en el área del Caribe y ocupó un alto cargo en una Compañía Transnacional. En el pueblo le echaban bromas porque siempre usaba zapatos “guachicones” blancos y decían que esos bichos producían “Chicote” y se ponían hediondos. La última fue Lucrecia, un amor de mujer, sencilla, simpática y conversadora. Usaba lentes al aire y junto con Josefina, formaba parte de la Tropa de Muchachas Exploradoras. 
Incluyo esta familia en este escrito, en mi deseo de nombrar al universo de grupos familiares que nacieron y vivían en Río Caribe y a medida que recuerdo los voy incluyendo sin orden ni concierto. No obstante los años transcurridos y que yo no entré nunca a esa casa, recuerdo como hoy la entrada a la misma, con un piso reluciente que daba a un zaguán, que el entreabrirse dejaba ver a un corredor donde estaba en primer plano, un juego de muebles de Venecia, formado por dos mecedores, cuatro sillas y un sofá, con una mesita en el centro, adornada con una mata sobre un mantel. El resto del corredor estaba libre, también con piso reluciente, rodeando un jardín que estaba en el medio de la casa con matas de flores de diferentes colores. Después de muchos años Lucrecia se casó con Marco Aníbal Sánchez, un muchacho de San Juan de Colón en el Estado Táchira, de muy buena familia y con quien mantuve amistad por intermedio de mi esposa, que es de esa zona. Lamentablemente Marco Aníbal murió y transcurridos años de viudez, Lucrecia se casó con un señor extranjero, a quien conozco y es un hombre muy educado y distinguido. 

El Béisbol en Río Caribe - Los Primeros Tiempos

Desde mi infancia, allá por los años de 1.938-40 empecé a oír sobre las hazañas de algunos jugadores de béisbol, que lograron vencer a equipos de Carúpano, Margarita y Cumaná. Se nombraba a un tal Juan Cedeño, que apodaban “Juan Paela” que pichaba durísimo y los contrarios iban cayendo estroncados uno tras otro. Bateando era un coloso y normalmente botaba la pelota de jonrón.. Como a mí desde entonces me gustaba el béisbol, repetía constantemente esas proezas. Me nombraban también a un catcher que llamaban Chevo, que sacaba la patica cuando recibía la pelota y de Cayito Rondón, que hacía maravillas en la Primera Base, de “Cocuyo” que jugaba el Left Field, de “Gamboíta” que jugaba Centro Field, de Perucho Millán, un histórico Short Stop y mas adelante se hablaba de Pastor Aguilera, un catcher sólido y de Segundo Adrián, un pitcher curvero. Ambos fueron firmados por las Compañias Petroleras para jugar béisbol..
Había otros de diferentes categorías, tales como Benito Gutiérrez, un pitcher a quien su manáger obligaba a comer tomate pintón, para darle fuerza a los brazos.y en algún momento hizo su aparición un jugador extraordinario llamado Victor José, que todo el año estaba jugando pelota en los centros deportivos del País, que lo contrataban por ser un pitcher zurdo ganador, un bateador de respeto y una Primera Base de postín. Jugó el la Liga Profesional de Beisbol, con el equipo Venezuela de Juan Antonio Yánez, “Yanesito” e inclusive incursionó en el béisbol mayor jugando en un equipo de Liga Menor de USA.
Aúnque en Río Caribe no había campos de béisbol propiamente dichos, se jugaba frecuentemente en seis campos abiertos, llamados en orden de importancia: Sabaneta, que era el más grande y señalaban las líneas con cal y que mas tarde le hicieron una pequeña tribuna con techo de zinc, pero sin asientos, La Tena, en Wate Cochino o 14 de Febrero, La Jabilla Grande, al final de la Calle Chamberí, la Jabilla pequeña, donde jugaban los más pequeños, el Alambique, que quedaba frente al Molino y La Punta, en la Calle La Marina.
No habían guantes de cuero, sino que cada quien utilizaba su propia habilidad y fabricaba su guante de lona, de dos dedos, el pulgar y el resto, como un guantin de Primera Base. Se marcaban el la lona y se cortaban tres capas, dos para rellenarlos de barba de jabillo, y la otra para introducir la mano. Los bordes se cosían a mano con hilo encerado, cuidando de meter bastante barba de palo, de manera que al secarse totalmente y asentarse con los golpes de la pelota, quedara un guante suave, con el cual se hacían atrapadas fenomenales. Por supuesto, no había zapatos de ganchos y los más habilidosos, compraban aparte esos ganchos y mandaban a ponérselo a unos zapatos normales, con los cuales no se resbalaban, pero la mayoría de los muchachos jugaban con alpargatas. Tampoco había pelotas de béisbol, pero sí unos improvisadores que las hacían, agarrando una piedra pequeña y la forraban con tiras de tela, tratando de redondearla lo más posible y pegándolas con tiras de adhesivo. Luego le ponían una o dos tiras de tripas de caucho, cortadas muy finas. Finalmente se le pasaban dos tiras de adhesivo fuerte y se empezaba a coser con aguja para lona e hilo encerado, siguiendo la norma de redondearla hasta donde fuera posible.e igualmente, mantener un peso adecuado. Al terminar una pelota, esta era fuerte y compacta, sobresaliendo en la superficie los nudos del hilo encarado. Los catchers no usaban caretas, ni petos, ni chingalas y mucho menos, copas protectoras de genitales, por lo cual era frecuente que recibieran fauls en la cara o en el cuerpo, por cuya razón nadie quería jugar de Catchers. No había uniformes y algunos usaban gorras fabricadas con retazos de tela fuerte, con viseras de cartón. Los bates eran de madera dura y resistente, generalmente de guayabo o palosano, nunca rectos, sino con curvas muy marcadas.
Había bastante practicantes del deporte, involucrándose hasta la Iglesia, ya que el cura párroco, Paulino Satrustegui, era entusiasta del béisbol e inclusive, él jugaba algunas veces el short stop sin quitarse la sotana. Yo me jubilaba cada vez que podía, para ver los distintos juegos y lamentaba ser tan mal jugador, que solo podía ser espectador.
En Río Caribe se practicaba ese simulacro de béisbol, con todas las fallas que podía haber, pero se usaban otros tipos de deportes afines, tales como el juego en calles y aceras, con dos bases, incluyendo juegos con pelotas de golf que se conseguían en los campos petroleros, también se usaban pelotas de goma, que se bateaban con tablas y pelotas de tennis que se usaban en la orilla de la playa, por su capacidad de flotar. Habían una pelotas de balatá, que eran fofas y elásticas y salían mucho, razón por la cual los files tenían que ubicarse a una considerable distancia y las bases, al doble de la distancia entre unos y otros..
Río Caribe tuvo un Mecenas en el béisbol, que en todo momento estaba presente para prestar su ayuda a los equipos y actuaba como representantes de estos en los encuentros interregionales. Ese era Luis Felipe Luciani, un entusiasta del béisbol que cargaba con los gastos de su mantenimiento y fue un deportista cabal en todos los aspectos. Otros fueron Ucho Zapata y su cuñado Lorenzo “La Picoca” Galdona..

26 de diciembre de 2008

Perfiles de Río Caribe - La Revista "El Farol" y otras Publicaciones en Río Caribe

“El Farol” era una revista mensual, publicada por la Empresa Creole Petroleum Compani con circulación nacional `por suscripción gratuita con distribución por intermedio del Correo. A Río Caribe llegaban mensualmente un centenar de revistas, debidamente nominados, pero cuando los pobladores y especialmente los estudiantes, se enteraron de que con el envío de una carta solicitando una suscripción, lo lograban de inmediato, empezó el bombardeo de solicitudes, las cuales eran satisfechas por la Empresa, quien tenía un Departamento de Publicaciones bastante bueno, con periodistas que producían una revista interesante, con material reciente, reportajes sobre problemas nacionales, fotografías de paisajes nacionales, personales y lugares. Utilizaba papel satinado y su impresión era impecable, así como su encuadernación.
La Oficina de Correos era pequeña y tenía solo dos empleados: Don Jesús Franceschi que era el Jefe de Oficina y el repartidor que era Leo González. En ese tiempo, muchos riocariberos habían emigrado del pueblo dejando en él su familia y mensualmente le mandaban dinero, mediante giros postales o telegráficos, que al no haber Banco en la localidad, se cobraban en la Oficina de Correos, para lo cual el Ministerio de Hacienda le depositaba la cantidad de Treinta Mil Bolívares cada mes, por intermedio del Banco de Venezuela en Carúpano, no siendo rígida la fecha de depósito. 
La Escuela Rojas Paúl quedaba al frente del Correo y la Escuela José Silverio González, tres cuadras más allá y muchos de los estudiantes se habían convertido en suscriptores del Farol y de otras revistas de distribución gratuita, por lo cual empezaban durante principio de mes a pasar por el Correo y preguntarle: ¿ Señor Jesús, llegó El Farol?. y esa pregunta era repetida una y otra vez, por estudiantes varones y hembras. Eso era un fastidio y no dejaban trabajar, hasta que ponían un aviso que decía ¡ No ha llegado El Farol ¡ y aún así seguían preguntando a los empleados una y otra vez. El paquete de revistas llegaba cada vez más grande y cada una tenía el nombre del suscritor, por lo que Don Jesús ponía el paquete sobre un cajón para que los suscritores buscaran por sí mismo la revista que le correspondía. A ese montón de muchachos buscando El Farol se sumaron las familias que habían recibido las tarjetas o los telegramas avisándole que acudiera a la Oficina de Correos para efectuar el cobro del giro enviado, pero que dado lo exiguo de la suma que le depositaban en el Banco de Venezuela, no alcanzaba para pagarle a todos y había que esperar nuevas remesas, pero los interesados acudían todos los días. 
Al principio, Don Jesús era paciente y comprensivo, pero llegaba un momento en que lo sacaban de quicio, sobre todo al crecer el volumen de correspondencia,, cuando los muchachos y la gente en general, empezaron a mandar cartas de suscripción a las revistas “El Agricultor Venezolano” del Ministerio de Agricultura y Cría y “Tricolor” del Ministerio de Educación. y acudían a la Oficina con el mismo requerimiento.
Para ese entonces la gente leía mucho y cuando recibían la oferta de la Revista “Selecciones de Reader Digest” que por una cantidad infima le enviaban la publicación e inclusive los libros condensados, que con regularidad producían, se inscribían como clientes. Igual sucedía con una oferta que hacían desde USA por métodos y cursos para estudiar Inglés por correspondencia , reparación de radios, mecanica automotriz y otras profesiones por correspondencia. Del mismo modo los muchachos recortaban los avisos para los cursos de Desarrollo Fisico que dictaba Charles Atlas o propaganda de los Rosacruces.. Río Caribe vivía pendiente del Correo para reclamar su correspondencia o su pago y por supuesto, para recargar el trabajo de Don Jesús Franceschi y de Leo González.
Muchos quisieron hacer el mismo trámite para lograr gratuitamente la Revista Shell de Venezuela, que publicaba esa Compañía y también la Revista “En Guardia” que editaba el Departamento de Estado de USA, informando con literatura y fotografías, el curso de la Guerra del Pacífico, pero no lo lograron, ya que esas revistas eran destinadas a Bibliotecas e Instituciones.
En muchas casas de familias pobres, la distribución de las dependencias se hacía mediante tabiques y utilizaban la Revista El Farol para forrar dichos el tabiques y lo actualizaban cada cierto tiempo.

21 de diciembre de 2008

Personajes Importantes de Río Caribe - Los Hermanos Buiza

A Río Caribe llegaron familias enteras de distintos países. Unos de pueblos cercanos., como son las islas del Caribe, pero otras de países lejanos como China, Siria, España, Turquía, Francia, Córcega, Cerdeña, Italia y de otras nacionalidades. Lamentablemente, no tengo datos exactos de estas familias, pero para los años de mi infancia, muchos inmigrantes se habían marchado, pero aún quedaban bastantes grupos familiares que se arraigaron en el pueblo, formando hogares dignos, de gente trabajadora y buenos ciudadanos.
Quisiera tener tiempo para citar en estas páginas a todas estas familias, pero no tengo datos suficientes para ello y solo nombraré los que me acuerde y narraré las noticias que en el pueblo se decía sobre ellos. Comenzaré con los Hermanos Buiza.
El matrimonio Buiza llegó el pueblo hace muchos años, procedentes de Siria, y formaron un hogar integrado por la pareja y cuatro hijos. Uno de ellos, Antonio, el mayor de ellos, incursionó en la profesión de comerciante, estableciéndose originalmente en Irapa, donde se casó y tuvo una hija. Era un hombre muy conversador y creó un método especial de ventas, por medio del cual estudiaba al cliente interesado en su mercancía y le fijaba un precio exagerado al artículo y seguía regateando con el comprador, señalándole virtudes extraordinarias al objeto y cuando el cliente le ofrecía una suma ínfima por el artículo, se hacía el ofendido y cuando el presunto comprador se marchaba, lo llamaba Antonio y le aceptaba la oferta y le advertía que debía irse rápido, antes que llegara su esposa María. Fue exitoso en el largo tiempo de su gestión. y acumuló una buena cantidad de dinero, que mantenía la mayor cantidad en las célebres “morocotas” de oro. Era simpático en el trato y conversador insigne. Padecía de una marcada curvatura en la columna vertebral que con el tiempo le creó una “giba”, por cuya razón lo llamaban cariñosamente “Camello”. Algunos domingos o días feriados se encerraba en el corredor de su casa y sacaba sus “morocotas” y las secaba al sol y las limpiaba y pulía con un paño y las volvía a guardar. Con el transcurrir del tiempo, la única hija se casó y él decidió marcharse a Caracas, ubicándose en la Parroquia Catia, específicamente, en el Barrio “Los Magallanes”, donde lo conocí superficialmente y según noticias oídas en el Barrio, sufrió un atraco para robarle las “morocotas” y posiblemente fue la causa de su muerte..
Otro de los hijos, creo que el segundo, fue el más famoso de ellos, de nombre Leba, un hombre inteligente y muy trabajador, que originalmente incursionó en la zapatería, como modelista, cortador y costurero. Siempre lograba un producto fino y lujoso. A tiempo se dio cuenta que como artesano no iba a lograr un capital y optó por mudarse al ramo automotriz, actuando primero como chofer y al poco tiempo como propietario de un autobús y un camión, aparte de un pequeño taller mecánico. El autobús cubría diariamente la ruta Río Caribe- Carúpano-Río Caribe y lo manejaba Jesús Yúnez. Leba era un sujeto inquieto, propulsor de ideas, honrado a carta cabal, progresista y tenaz. A estas actividades incorporó a Miguel Genaro, el hermano menor, de quien fue ductor y guía. Leba se casó con Elena Guerra, una margariteña hija de Facundo Guerra, comerciante establecido y formó un hogar ejemplar con hijos que siguieron su ejemplo. Cuando se le presentó la oportunidad, adquirió la casa que hace años fue propiedad del Dr. Rauseo, un oftalmólogo famoso, graduado en Europa. Es una casa muy grande y en ella instaló un Cine llamado “Cine Arismendi” que funcionó durante muchos años , hasta que la llegada de la televisión acabó con su atractivo.
Aunque yo no la conocí, había otra hermana llamada Rosita, que contrajo matrimonio con Pablo Demori, quien por alguna circunstancia para mi desconocida, estableció vínculos con la industria petrolera y sus hijos ocuparon cargos importantes en esa industria. Que yo recuerde, los Demori vivían en una quinta ubicada en Los Chaguaramos y la identificaban como Adolfina, el nombre de la hija mayor. Otros hijos eran Reinaldo, un ingeniero petrolero y otro que sufrió un ataque de poliomelitis.
El otro Buiza, último de la dinastía, fue Miguel Genaro, quien siempre estuvo asociado a su hermano Leba en todos los negocios. Se creia un artista de cine y siempre andaba en carros modernos, dándole vueltas al pueblo. Tuvo la fortuna de enamorar a la mujer más hermosa de Río Caribe, María Elena Pérez, una belleza sensual y llamativa, pero parece que solo hubo el matrimonio civil y nunca lograron unirse formalmente. Seguiré con la descripción de otras familias.