28 de mayo de 2010

PERFILES DE RIO CARIBE Perfil - Las ruinas del Alambique.

En una manzana ubicada entre las calles Junín, Anzoátegui y Valdez existía para los años 1.938 y 1945 unas ruinas de un alambique donde, en sus tiempos, se molía caña de azúcar para producir aguardiente y papelón. Poco a poco esa actividad fue decreciendo y ya para mi época de muchacho, la casa central presentaba serios deterioros hasta el punto que el área mayor era utilizada como cancha de béisbol, sitio para elevar papagayos y otros juegos recreativos. En los pasillos exteriores de la casa funcionaban dos talleres de carpintería de ribera y ebanistería, respectivamente.

El taller de ebanistería lo dirigía el señor Jesus Higinio Rondón, un artesano muy reconocido por su habilidad y profesionalismo para la fabricación de muebles, mesas, destiladores, sillas, mecedores y demás muebles del hogar, sin descontar con la necesidad de fabricar urnas cuando las circunstancias lo ameritaba. Era jefe de una familia muy estimada en la localidad y tenía la virtud de incumplir todas las fechas de entrega de los encargos que le hacían. Así muchos matrimonios tuvieron que posponer fechas de bodas, porque los muebles nunca estaban para las fechas ofrecidas. Claro que en el día iba a visitar a Cachón Heredia unas 5 o 6 veces para degustar un gustoso trago de ron.

El taller de carpintería de ribera lo dirigía Juan Campos, un hombre fuerte y de baja estatura que con gran dedicación iba dándole forma a los botes y peñeros que le encargaban. Era una labor extenuante, que comenzaba con el encargo del casco a los proveedores en el campo. Cuando llegaba este casco lo colocaba sobre dos troncos medianos, lo desbastaba y cuadraba para ponerlo a nivel. De acuerdo con las medidas de la nave, coloca a su alrededor unos hilos indicadores de la ubicación de las maderas complementarias. Luego empareja por dentro y por fuera la madera del casco y determina los puntos donde se fijarán las cuadernas, la popa y la proa de la embarcación. Una vez determinados estos puntos, comienza la preparación de la madera que le da formación a la parte exterior de la nave. La parte de la popa tiene que ser de una madera dura y resistente para aguantar los embates del mar. Igualmente la madera de proa. Poco a poco se le va dando forma a la embarcación.

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